Para comenzar la búsqueda del camino que lleve a algún claro que permita entender y reflexionar sobre el problema propuesto, y así llegar a alguna solución luego de presentar lo que seria una especie de definición general y conflictos desde un punto de vista personal, se analizarán todos los puntos, tanto de la fotografía y su relación con el fenómeno estético como de esta misma y su percepción de realidad, que podrían ser relevantes para la investigación, analizándolas de manera individual y enfrentándolas entre si.
La Fotografía como Fenómeno Estético
La palabra estética siempre, o por lo menos por el común de la gente, es señalada como un elemento de las artes tradicionales. Cuando este mismo concepto se le asigna a la fotografía, en este caso la documental pues es el tema que nos ocupa, el asunto se torna algo confuso por estar poco habituados a observar a la foto como un arte, aun dentro de una galería y por más que se alabe su belleza. Sin embargo, desde que a esta disciplina es considerada como una arte, no formalmente sino por quienes la aceptan como tal, que el concepto de estética se le aplica sin ningún tipo de condiciones.
Lejos de aceptar o rechazar la afirmación de que la fotografía se puede analizar como un fenómeno estético, desde la perspectiva de una posición neutral, mi posición, debería establecer aspectos que juegan tanto a favor como en contra de ella. Para ser más claro en este punto remitámonos al ejemplo dado sobre la última fotografía de Allende de Horacio Villalobos. Dado que esta fotografía se encuentra rodeada de un aura espacial debido a su condición política, hacerle un análisis que se centre netamente en lo estético es, por decirlo menos, una hazaña.
Supongamos que esta foto es presentada, sólo con su título, en una exposición en un pueblo en alguna isla de la polinesia donde todos sus jueces son nativos de la zona, ignorantes del acontecer político y social del llamado mundo occidental. Pero ¿qué más podrán decir de ella aparte de que es una bella foto por tal cosa o que no lo es tanto por tal otra? no mucho tal vez si se considera que no podrán alejarse mucho del análisis técnico. Puede ser que alguno de ellos sea más sensible y reconozca el sentir del autor en ese momento, hecho que lo motivo a hacer una fotografía a un personaje, para ellos, desconocido llamado Allende, fotografía que a la larga se transformó en la última.
Como se ve, el análisis y la contemplación de una fotografía sostenida sólo en lo estético tiene la ventaja de ser tremendamente objetiva, las influencias, como valores e ideologías que deforman una sentencia justa, se desvanecen por completo dejando el camino libre de prejuicios.
Sin embargo, quedarse sólo con un análisis estético es demasiado acotado para las pretensiones de la fotografía, siendo éste un punto que juega en contra de este concepto. Hay que recordar que la fotografía, aparte de aspirar a ser un nuevo fenómeno estético, siempre, desde el momento de su nacimiento, aspiró a la realidad, o al menos ser un reflejo de ella, de hecho se la concibió pensando en aquello.
La Fotografía como Fenómeno Estético
La palabra estética siempre, o por lo menos por el común de la gente, es señalada como un elemento de las artes tradicionales. Cuando este mismo concepto se le asigna a la fotografía, en este caso la documental pues es el tema que nos ocupa, el asunto se torna algo confuso por estar poco habituados a observar a la foto como un arte, aun dentro de una galería y por más que se alabe su belleza. Sin embargo, desde que a esta disciplina es considerada como una arte, no formalmente sino por quienes la aceptan como tal, que el concepto de estética se le aplica sin ningún tipo de condiciones.
Lejos de aceptar o rechazar la afirmación de que la fotografía se puede analizar como un fenómeno estético, desde la perspectiva de una posición neutral, mi posición, debería establecer aspectos que juegan tanto a favor como en contra de ella. Para ser más claro en este punto remitámonos al ejemplo dado sobre la última fotografía de Allende de Horacio Villalobos. Dado que esta fotografía se encuentra rodeada de un aura espacial debido a su condición política, hacerle un análisis que se centre netamente en lo estético es, por decirlo menos, una hazaña.
Supongamos que esta foto es presentada, sólo con su título, en una exposición en un pueblo en alguna isla de la polinesia donde todos sus jueces son nativos de la zona, ignorantes del acontecer político y social del llamado mundo occidental. Pero ¿qué más podrán decir de ella aparte de que es una bella foto por tal cosa o que no lo es tanto por tal otra? no mucho tal vez si se considera que no podrán alejarse mucho del análisis técnico. Puede ser que alguno de ellos sea más sensible y reconozca el sentir del autor en ese momento, hecho que lo motivo a hacer una fotografía a un personaje, para ellos, desconocido llamado Allende, fotografía que a la larga se transformó en la última.
Como se ve, el análisis y la contemplación de una fotografía sostenida sólo en lo estético tiene la ventaja de ser tremendamente objetiva, las influencias, como valores e ideologías que deforman una sentencia justa, se desvanecen por completo dejando el camino libre de prejuicios.
Sin embargo, quedarse sólo con un análisis estético es demasiado acotado para las pretensiones de la fotografía, siendo éste un punto que juega en contra de este concepto. Hay que recordar que la fotografía, aparte de aspirar a ser un nuevo fenómeno estético, siempre, desde el momento de su nacimiento, aspiró a la realidad, o al menos ser un reflejo de ella, de hecho se la concibió pensando en aquello.
Diego Sandoval
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