Lo Real y la Belleza DescubiertaLos antiguos criterios sobre la belleza en la fotografía, cuando se la trataba de colocar a la par de pintura, hoy han desaparecido casi por completo producto de la demanda, cada vez mayor, de imágenes fieles al ritmo moderno. Este cambio se debe también a que los modelos de belleza formales han dado paso a un modelo más acorde con la realidad actual, “...más oscuros y comprometidos con su tiempo, inspirando una revaloración de la fotografía del pasado” (Sontag, Pág. 112. 1989). Estos nuevos criterios estéticos llaman a los fotógrafos a buscar situaciones que se alejen de lo simple. No se quiere decir con esto que sea un fenómeno generalizado pues siempre habrá quienes se sientan atraídos por las formalidades, pero representativo del mundo contemporáneo. Esta nueva belleza, nuevo sentido de imagen para la fotografía, lo abarca todo, incluso para los que pretenden separarse de ella y buscar la tan anhelada verdad. Esa búsqueda puede dar como resultado imágenes crueles, desgarradoras e improvisadas pero al fin y al cabo con sentido para los tiempos que corren. Una fotografía sin pretensiones, simple, puede llegar a ser tan impresionante como una de renombre. “Esta democratización de las pautas formales es la contrapartida lógica de la democratización de la noción de belleza impuesta por la fotografía” (Sontag, Pág. 113. 1989), democratización impuesta pues, después de todo, es la fotografía la que nos bombardea y nos adiestra, ya que hablar de educación sería demasiado ingenuo si se piensa que podríamos ser capaces de escapar o autorregularnos en ese sentido, con imágenes y modelos a seguir y sobre todo con tendencias.
El documental no es una excepción, también es alcanzado por este concepto de estética moderna. Fotografías que nacen con el objetivo de impactarnos terminan envolviéndonos y adormeciéndonos. Es verdad que nos impactan, nos golpean y nos duelen, pero nos hacen volver la mirada en forma morbosa una y otra vez… ¿será este un efecto del sentido de la imagen?
Diego Sandoval